Debo confesar que son pocas las veces tengo la completa disposición para ingresar a estos grupos de "discusión" en Facebook. Todos sabemos que la gran mayoría de éstos funcionan como relleno para el perfil. No obstante, cierto día que no tenía mucho que hacer busqué algunos de éstos relacionados con Paganismo con ánimo de encontrar alguna discusión interesante que me diera ideas para escribir algo para el blog. Encontré algo en un grupo: ¿qué caminos pueden ser considerados paganos y cuales no?
Una pregunta tomada siempre a la ligera, pues a los pocos segundos alguien se lanza a responder que cualquier sincretismo no entra y se hace énfasis en que el satanismo tampoco. La pregunta en sí no tiene mucho más que aportar, aunque inmediatamente es la causa de una enferma discusión altamente irrelevante. Pero la respuesta es otro cuento, nos lleva a ver la pregunta de otra forma, probablemente puede dirigirnos hacia algo mucho más enriquecedor.
HECHO: Pagano que se respete se molesta si se le compara con el satanista o el satánico y recurre a un complejo discurso que pretende explicar como el cristianismo usurpó las imágenes de Cernunnos/Pan demonizando tradiciones que les correspondían en pro de la creación de una imagen repulsiva y terrorífica que más adelante recibiría el nombre de diablo, el opositor, enemigo de dios, quien representa todo lo que es bueno y puro. Sin embargo, observando detenidamente la situación, en realidad el Pagano no solo está defendiendo su deidad, sino que claramente está defendiendo su posición pues teme que sea tomado por un ser perverso de malévolas y dudosas inclinaciones morales, un ser impuro.
La situación es irónicamente contradictoria, pues en su diario vivir el pagano, de una forma algo anarquista, lucha por sacarse de encima los dogmas monoteístas que le fueron impuestos, mientras hace alusión y refuerza en sí mismo la dualidad que éstas profesan. Así, el pagano rechaza la dualidad Dios/Diablo, mientras se refugia en Dioses abstracciones de Luz/Oscuridad que personifican todo aquello que es bueno, pues las religiones judeocristianas están mal y representan todo aquello que bueno no es. Tal vez esté equivocado, pero inconscientemente no están relacionando de nuevo el Bien con el Mal? pueden verlo?
Voy a tomar como ejemplo hipotético, una tradición Neopagana de creciente popularidad. Su filosofía se centra en "Haz lo que quieras mientras a nadie dañes" y una "profunda" reverencia a la naturaleza manifestada en dos fuerzas: Dios y Diosa.
Unos meses atrás conocí a alguien que me comentó su temor hacia los Wiccans, no por el hecho de ser paganos o por la desinformación que circula en los medios, sino porque le daba la impresión que de todos los paganos, los Wiccans parecían ser los mas propensos al fanatismo, un poco obsesivos a la hora de de-mostrar que viven su vida de la forma correcta dentro del sendero de la luz, respetando la vida -hay quienes incluso se hacen al veganismo por esta razón. La creencia en la oscuridad y la muerte es solo metafórica.
Está claro cuando buscamos en uno de sus libros una lista de dioses a la medida de nuestras necesidades y encontramos un dios "oscuro" como Morrígan, e "inconscientemente" olvidan que se trata de una diosa de la guerra, cuyo nombre significa "reina fantasma" y es incitadora al derramamiento de sangre, desde esta perspectiva Neopagana se trata de una diosa que nos enseña a seguir adelante, y le da fuerza a la mujer en la lucha de su vida cotidiana, y me pregunto yo, donde está lo demás?
Es que dentro de la práctica de una tradición basada en principios naturales, el instinto de supervivencia, el sexo lujurioso, la ley del más fuerte, el frenesí, miedo e ira, incluso la ganancia personal, todo esto es malo y un pagano no debe hacerlo? quien lo dice? tal vez irónicamente sea esta actitud una reminiscencia de cierta religión de mayoría?
Se sabe de antemano que los conceptos de Bien y Mal son absolutamente subjetivos, una vez más, construcciones sociales que no deberían tener cabida dentro de la filosofía de cualquier tradición pagana. La realidad no debería seguir siendo vista como el confrontamiento de dos fuerzas en oposición, sino como un par de complementos que encontrarían su equilibrio en una tercera fuerza, más allá de los conceptos de lo correcto y lo incorrecto, sino más bien en los conceptos propios del Ser, en otras palabras, la espontaneidad.
Personalmente, es la reinvindicación de esta tercera fuerza, la del equilibrio -de allí la "importancia del número tres- significaría también la reivindicación de la naturaleza humana, al reconsiderar el hecho que nosotros como hijos de dioses tambien poseemos esa esencia divina. Una fuerza gris que algunas veces será mas clara y otras veces se tornará más oscura, como debe ser.

No hay comentarios:
Publicar un comentario